Necesidades básicas para el tirador
individual
El tirador especial
Este trabajo tiene como finalidad conocer los alcances y límites de quien
denominamos tirador especial, ya que a lo largo de la historia, éste ha sido rodeado
de una mística particular.
Aproximándonos, pues, a este objetivo, diremos que, en primera instancia, es un
especialista que posee habilidades diferentes a cualquier otro tirador. Su
entrenamiento y su equipo son de alta tecnología, de manera que en el campo de
batalla le permitan llevar a cabo, con éxito, su misión.
Por otra parte, un tirador especial requiere poseer a la perfección los conocimientos
de destreza básicos de infantería, fundamentalmente los propios de un tirador
experto que conoce el terreno hasta en sus mínimos detalles.
Particularmente, se constituye en un arma psicológica que puede batir blancos de
importancia, siendo invisible y letal. Es, probablemente, y según estadísticas del
Ejército de los EE.UU., el sistema más fiable en relación costo-beneficio, ya que
asegura un enemigo batido por cada 1,7 cartuchos utilizados. Piénsese en lo
positivo de esta ecuación, comparándolo con el empleo de bombardeos y misiles.
Debe tenerse en cuenta, también, que las exigencias particulares de conflictos en el
mundo posmoderno determinan un empleo de blancos selectivos y puntuales.
Actualmente, no son aceptables víctimas colaterales en una acción militar. Por el
contrario, la justeza y precisión para neutralizar cualquier amenaza son condiciones
primarias. Por eso debemos reconocer que los conflictos son limitados y se
caracterizan por ser de carácter regional y de baja intensidad, haciéndose cada vez
más conveniente en las tareas militares, «la cirugía de precisión».
Y si se practicase un balance en el trabajo del tirador especial podría afirmarse, sin
duda, que en él se aúnan dos áreas, aparentemente antitéticas. Ciertamente, en el
tirador especial se hacen presentes el arte y la técnica, ya que en el terreno no sólo
sirve un buen tirador o un soldado hábil, puesto que hace falta otro elemento, como
lo es el equilibrio, ya que todas estas tareas eslabonadas como en una cadena, se
dirigen a obtener el éxito de la misión. En dicha cadena, los eslabones son: el tiro,
la habilidad en el terreno y la táctica. Si estos tres eslabones son fuertes, más
fuerte será la cadena, mientras que si hay algún eslabón más débil que otro, por
ese lugar se cortará el sistema y se producirá el fracaso.
El tirador especial vive siempre en el límite. Su actitud es planear un disparo
preciso y sin emoción, y analizar de inmediato su resultado.
La selección del personal para tirador especial resulta particular, ya que el aspirante
debe reunir aspectos puntuales. A continuación, enumeraremos algunos de ellos:
• Ser un buen tirador y estar orgulloso de serlo.
• Ser paciente y detallista en una situación estresante.
• Tener una gran autoestima y confianza en sí mismo.
• Tener alta predisposición para el riesgo.
• Ser hábil en el terreno y tener mentalidad de cazador.
• Ser astuto y conocer la táctica.
• Tener condiciones físicas relevantes.
• Ser un entendido en la complejidad de la balística.
• Ser un gran observador y tener buena memoria visual.
Organización
Una organización típica de un grupo de tiradores especiales es la formada por dos
hombres: un tirador y un designador (spotter). Ambos son calificados como
tiradores especiales. Sin embargo, sólo uno de ellos es el que ejecutará el disparo,
mientras su pareja lo observará. Estos hombres podrán rotar, alternativamente, los
roles. Además, mientras el tirador emplee una arma a cerrojo, de sólo un disparo,
su pareja necesitará de una gran capacidad de fuego. Este hombre podría llevar un
fusil de asalto que incluso puede llevar un lanzagranadas de 40 mm -u otra de
similares características-, arma que le servirá en caso de tener contactos
inesperados con el enemigo, a corta distancia.
Dado que son sólo dos hombres, cuando operen en forma independiente, un equipo
de tiradores especiales actuará como tal (en equipo). Sólo así tendrán la posibilidad
de cumplir su misión y sobrevivir a un ambiente hostil, sumamente peligroso. Si
bien cada uno cumplirá tareas particulares, existirá, también, una mutua
colaboración en la solución de ellas. Asimismo, desempeñarán tareas compartidas,
como observar el sector de observación y fuego. Pero aun en este caso, deberá
existir la rotación, para evitar la fatiga de la visión.
El miembro con mayor experiencia estará a cargo, pero su tarea primaria será
educar al novato en el desempeño de su rol, y elevar sus destrezas hasta que
ambos puedan rotar sus roles sin declinar la capacidad. Por ello, como puede
apreciarse, se necesita un trabajo en equipo, consciente y sistemático. A menudo,
los novatos sirven en el rol de designador. Pero se cree más conveniente que debe
serlo quien tenga mayor experiencia, ya que probablemente pueda estimar con
mayor precisión, la dirección y fuerza del viento, y la distancia y evaluación de los
blancos. Sin embargo, este hecho no impide que se releven respectivamente en sus
puestos.
Actualmente, en el Ejército Argentino, sólo la Compañía de Comandos 601 tiene
contemplado, en su rol de combate, el personal de tiradores especiales. En efecto,
no se aprecia esta capacidad en otras organizaciones convencionales.
Misión
Las misiones de un tirador especial son:
• Proporcionar apoyo de fuego preciso a las secciones de comandos durante la
misión, neutralizando los blancos de importancia en las distancias medias, en la
profundidad del territorio enemigo y en los distintos ambientes geográficos.
• Estar en condiciones de operar en forma independiente, eliminando blancos de
importancia, en apoyo a otras operaciones del más alto nivel de la conducción.
Responsabilidades del tirador especial:
• Redactar la orden de operaciones y concretar la coordinación con otras unidades.
• Cubrir la retaguardia y borrar las huellas.
• Asumir el control durante el acecho y durante el rastreo.
• Seleccionar la ubicación del puesto observatorio y participar en la construcción del
mismo.
• Detectar y anunciar los indicadores de blancos.
• Observar el sector con binoculares.
• Ajustar la mira según distancia, viento y elevación.
• Compartir la apreciación de distancias con el designador, y decidir las prioridades
de blancos.
• Encargarse de la eliminación de blancos humanos y materiales.
• Designar los blancos nocturnos con trazadoras.
Responsabilidades del designador:
• Requerir y preparar cualquier equipo especial.
• Ir y cubrir la vanguardia durante la marcha, pudiendo abrir fuego
defensivamente.
• Ir a la vanguardia en el acecho.
• Cubrir a la pareja en el rastreo.
• Participar en la construcción del puesto observatorio.
• Dibujar la tarjeta de tiro y el esquicio panorámico.
• Compartir la apreciación de distancias, observando su sector con un
catalejo/telescopio.
• Detectar y anunciar los indicadores de blancos.
• Identificar blancos por prioridad.
• Estimar el viento.
• Ordenar la apertura de fuego y seguir el disparo, reportando el impacto.
• Operar la radio y realizar el diagrama de navegación.
• Realizar y operar las trampas y minas de circunstancia.
• Esterilizar la posición abandonada.
Bibliografía consultada
• Manual del Cursillo de Tirador Especial de la Ca Cdo(s) 601.
• The Ultimate Sniper Training Program, US Navy.

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